Uncategorized

Si yo tuviera un comercio, no esperaría a la muerte

Tengo un profundo respeto al comercio, he comido toda la primera parte de mi vida ajustado al horario de cierre y apertura de una empresa comercial que, aunque no era un comercio tradicional, estaba sujeta a los mismos condicionantes. Me gusta comprar en los comercios, son de mi época y sé de la vocación comercial de sus propietarios y de los duro que estar esperando a que entren clientes sin éxito. Lo expresado es lo que me motiva a escribir este post porque no puedo soportar ver languidecer al comercio y que la única estrategia sea la de una campaña de: “Compra en los comercios de tu barrio”.

Escuche una historia que aplica perfectamente al caso. En un caso de hundimiento de un barco, uno de los pasajeros llega a una isla desierta y cuando se recupera del esfuerzo por salvar su vida contra el mar comienza a pensar sobre cómo salir de la isla y volver al mundo civilizado. Al poco, observa que están llegando objetos a la orilla con origen en el barco hundido y entre cajas y barriles parece ver una cabeza de una res. efectivamente, es una de las vacas lecheras que llevaba el barco para alimentar a sus pasajeros. Nuestro naufrago sufre un cambio de pensamiento y comienza a pensar sobre cómo hacer que la vaca viva el mayor tiempo posible, pensando que tras su vida vendrá el mantenimiento de la carne el mayor tiempo posible. Así lo hizo y durante meses -primero- la leche y más tarde su carne, alimentaron a nuestro amigo. Por desgracia, el giro de orientación hacia alargar la vida del animal y de su carne. una vez que la vaca ya no alimentarse, impidió que el naufrago pensará en cómo salir de la isla, lo que representó también su final. esta historia es aplicable al comercio en general y a cómo los periodos de euforia económica han hecho pensar a algunos que el comercio no estaba en peligro y que podía continuar sin cambios. Ahora ya sabemos que la “vaca” ya no está y que debemos volver a pensar en la supervivencia, pero habiendo perdido muchos años para hacerlo adecuadamente.

Muchos comerciaos se han convertido en bares y cafeterías, otros en hornos, pero hay una miríada de locales vacíos que estaban ocupados por comercios y oficinas bancarias. Ya se ven algunos bajos convertidos en vivienda, si la legalidad se lo ha permitido. Vienen más cambios, más comercios que cerrarán por la jubilación del comerciante actual, más oficinas bancarias que cerrarán por fusiones y la pandemia “ayudará” en este perverso proceso, sin olvidar que llegará mucho dinero para proyectos grandes globales que perjudicarán los pequeño, al menos en sus primeros momentos.

No hay más remedio que ponerse a pensar y responder a dos preguntas: ¿Qué innovación puede llevar al comercio a una nueva época? Y también, ¿qué hacer con tantos bajos comerciales desocupados? La creatividad ayudará a llegar a las respuestas -que las hay- y a nuevos servicios que interesarán a los ciudadanos. El comercio de una ciudad es uno de los mejores parques temáticos que pueden visitar y lo llevamos en la sangre. No alarguemos su agonía, ayudemos a que cambie.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s