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La productividad mal entendida está generando errores a porrillo

El aumento de la productividad ya era un objetivo en todas las empresas. Los profesionales estaban cada vez más cargados de tareas con el ánimo de aumentar el output sobre los recursos. La pandemia ha forzado la máquina todavía más y los profesionales se han lanzado a convertirse en verdaderos dispatchers de trabajo, hasta llegar a ser “bateadores” de tareas: cosa que entra le sacudo rápidamente y a otra cosa. De este modo -y yo lo veo todos los días y, hasta creo que me pasa a mí también- los errores y fallos en el trabajo se han multiplicado por mil. ¿Para que sirve la productividad si hay que hacer retrabajo, con la consiguiente pérdida de tiempo del emisor y receptor? Para nada, luego tenemos que revisar el proceso.

La productividad inteligente es mucho mejor, se trata de sacar más trabajo efectivo y de calidad para un mismo recurso. lo que está pasando ahora no es productividad inteligente sino de volumen. De este modo un documento -un contrato, por ejemplo- se envía a tiempo aunque se ha hecho después de comer en veinte minutos porque tienes que entregar varios documentos más. No es de extrañar que tengas que reclamar que el nombre no está bien, que la fecha debe ser de dos días antes como se te indicó y que el cargo del firmante no es gerente sino apoderado y así, un porrón más de errores. No es desidia, es que llevamos demasiados temas en danza y eso acaba siendo peor para la productividad.

La productividad inteligente es la que se basa sobre procesos eficientes, eficaces y automatizados. Que no produzcan retrabajo ni idas y vueltas, dando acceso a los clientes para que sean parte del proceso y no generé un procedimiento nuevo en su casa, es decir, que los procesos estén conectados y resuelvan fácilmente lo que los humanos no aportamos ningún valor.

La Administración Pública sacó una ley en tiempos del ministro Jordi Sevilla en la que se decía -y dice, porque está en vigor- que la Admón. Pública no pedirá al ciudadano una información que ya está en su poder, aunque esté disponible en otra instancia, registro, ministerio, etc. Pues las leyes hay que cumplirlas, señores, no nos pidan lo que ustedes tienen accesible en los Registros o en sus bases de datos, porque eso nos quita tiempo y nos ahorra alguna tasa. A ver si va a ser por eso… Los gobiernos tienen la obligación de simplificar la gestión de las empresas y de las obligaciones de los ciudadanos y no deben hundirnos en un mar de papeles y obligaciones que sólo generan negocio a las gestorías.

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