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Diferenciarse por la microestrategia. No podemos hacer todos lo mismo

Si todos comercializamos de la misma manera, si todos los productos de parecen bastante, si todos hacemos publicidad en las RRSS, cada vez será más complicado diferenciarse y tener un hueco bajo el sol, sobre todo para los más pequeños. Ha llegado un nuevo momento estelar para la estrategia, pero esa estrategia que posteriormente no se ejecuta, sino de esa estrategia ágil, hábil, diferente e innovadora que tendrá una vida relativamente corta si se quiere mantenerse en ese proceso de innovación en la estrategia.

Como ya hemos comentado, no se trata de estrategias a la antigua, aquellos intentos que se guardaban en un cajón, sino de una estrategia con una ventana de oportunidad hasta que deje de funcionar y tengamos que cambiarla porque estamos es un juego rápido en el que la vigencia de las cosas y las adaptaciones de los competidores se producen a una velocidad endiablada. Por lo tanto, necesitamos desarrollar las habilidades adecuadas para detectar que nuestra estrategia debe ser modificada, estructurarla, ejecutarla, monitorizar a los competidores para volver a plantear que necesitamos una estrategia nueva o, tal vez, una estrategia media que sirva para enmarcar las tácticas a emplear. No hablamos de planificación a largo plazo, seguramente para un plazo mucho menor.

Tenemos el ejemplo del fútbol. Muchos equipos cambian de estrategia varias veces a lo largo de un partido. Tienen algunas estructuras muy fijadas (estrategias de alto nivel), pero luego tienen una serie de estrategias intermedias que cambian con facilidad consiguiendo que el equipo contrario no se encuentre lo que había preparado para ese partido por el perfil y hábitos del contrario. Cuando la innovación nos hace menos previsibles, nos aporta una serie de ventajas competitivas, no muy sostenibles en el tiempo, pero suficiente para vender.

Desde luego, no está muy generalizado en las empresas pequeñas y en bastantes medias, que el proceso estratégico exista y que -encima- sea ágil, por eso requerimos de metodologías tanto de detección de nuestra posición, como la de los contrarios y qué vías estratégicas tenemos disponibles para volver a sorprender. La creatividad en la estrategia será un elemento a asegurar como core skill de las empresas.

Lo que sí está presente es el cambio de estrategia reactivo, el que aplicamos cuando las cosas no nos van bien. No nos percatamos que ir detrás de la competencia no es bueno y que debemos tomar la iniciativa constantemente. No sé si es debido a la falta de confianza o que pensamos que corresponde al líder del mercado mover ficha, pero siempre obramos reactivamente en lugar de proactivamente. Eso tiene un gran coste.

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