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De nuevo, la innovación ha aumentado la productividad y nos ha hecho cambiar de siglo

Muchos son los años en los que el concepto innovación está presente en nuestras vidas personales y profesionales. La hemos escuchado de personas que sabían de lo que hablaban y otras veces a los políticos, los cuales no admitían el menor cuestionamiento sin dejar claro que lo decían porque lo puso el que escribió el discurso. En el interior de las empresas también ha sido un claim repetido. Sin innovación ni se compite ni se sobrevive.

Está claro que los conceptos entre I+D e Innovación han ido ganando espacio en nuestras vidas, pero esa mejora va por barrios y muchas veces es más el ruido que las nueces. Las subvenciones han ayudado de alguna forma, pero todavía nos queda mucho camino para igualar a otros países basados en el innovación contínua y la I+D.

Lo que sí es cierto es muchos profesionales han creido esta necesidad y la incorporan a su día o -al menos- han perdido el miedo a exponerlo claramente en el fuero interno empresarial. Esta semilla que va extendiéndose poco a poco necesitaba de un fuerte impulso, uno de esos en el que uno pierde la vergüenza y hace que el enfoque tibio se vuelva claro e intenso. Eso está pasando con la situación sanitaria, que en bastantes sectores les está dando la vuelta como un calcetín. Empresas textiles en decadencia mortal que están reviviendo con textiles técnicos para la situación, compañías de logística que están viendo más mercados y procesos de optimización para llegar a más clientes con menos recursos y restaurantes que comenzaron innovando en los productos, pero que ahora lo están haciendo con los procesos y sus modelos de negocio.

No es cualquier cosa, muchos empresarios, cocineros, jefes de sala, sumilleres, etcétera, han visto como un modelo de negocio clásico y probado se venía abajo de repente. Una buena parte han optado por asumir la situación que les impide continuar de forma viable sus tradicionales negocios y han cerrado o, se están haciendo el ánimo de hacerlo. Sin embargo, otros están luchando como un caimán en el pantano y no admiten que una situación Cisne Negro les lleve a la tumba empresarial y están modificando sus procesos, los pilares del negocio tradicional, para subsistir, pero me temo que -pasado este mal y raro momento- van a mantener las innovaciones implantadas porque han visto que hay más mercados.

A mí no me cabe duda que este año se contará como el punto de inflexión de una nueva economía, en el que diesel dejo de ser un coste muy importante, en el que las empresas ya no ven tan necesarias las oficinas corporativas, en la que hemos vuelto a comer con la familia, en la que muchos procesos presenciales han pasado a la historia de mostrando que eran totalmente superfluos, en definitiva: una innovación debida a la presencia de una causa sanitaria grave, ha producido una mejora en la productividad y con ella, una nueva economía de verdad.

Ahora, queda equilibrar ese tiempo ganado entre trabajo y tiempo para uno mismo…

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