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La falta de orientación a resultados está matando a las empresas. La gestión visual

No se trata de baja productividad ni siquiera de procrastinación supina, se trata de trabajar sin orientación a los resultados y esto está dominando una mayoría de empresas españolas. Se escucha decir que se dedican doce o catorce horas al trabajo, sin embargo no se ha movido un paso hacia el resultado buscado. Es como si buscásemos qué hacer durante las ocho horas para que nadie diga que no curramos, pero que son acciones inútiles y que, en cualquier caso, nos importa un pimiento el resultado y, claro, no se consigue nada y no les importa. No es de extrañar que muchas empresas se planteen otra forma de remunerar y que -si pudieran- todo el mundo sería autónomo.

Decía Drucker que no hay nada más inútil que hacer muy bien lo que no hay que hacer, lo podemos comprobar todos los días como una ingente cantidad de profesionales se dedican a pensar lo que tienen que hacer para no hacer lo que se necesita para conseguir los objetivos. ¿Qué por qué no las hacen? Porque conseguir los objetivos es estresante y esas tareas son siempre más complicadas y exigentes, sin entrar en si se sabe cuáles son. Siempre habrá un nivel mínimo de resultados a cumplir para no entrar en riesgo de despido, pero por esa frontera habitan millones de empleados.

En las antiguas empresas, la gestión visual permitía ver en todo momento el cumplimiento de objetivos a corto de los empleados, pero la compartimentalización ha hecho que sus paredes no nos dejen ver lo que cada uno está haciendo. Como he comentado al principio, no hablo de productividad, sino de orientación al resultado. La diferencia está en el nivel de compromiso, porque una cosa es trabajar -incluso bien- y otra conseguir lo que la empresa nos ha encargado.

En la canana de excusas utilizadas para desactivar la mirada inquisitorial del manager superior inmediato, sólo le faltaba un cartucho incuestionable. la maldita pandemia.

De este mal no sufren los autónomos y los empresarios en general, porque saben perfectamente que si no actúan así no facturarán. Por eso creo que las relaciones laborales del futuro serán diferentes.

Como dice un director financiero amigo, no es que no trabajen, es que no saben trabajar. Estoy de acuerdo con él. Si no tocas los resultados, tu trabajo acabará siendo un suplicio y te pondrás en modo funcionario antiguo.

Las causas son varias, pero eso sí que es más largo de explicar y nadie está libre de culpa, comenzando por los “gestores” en las familias y acabando por la sociedad en general. Todo el progreso no es bueno si mata la inquietud, el propósito y la determinación. No todo es culpa de los empleados, con frecuencia, nadie lidera la acción en las empresas o cada semana se plantea una estrategia diferente que también lleva a la inoperancia.

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